BALTASAR COMOTTO

EL MUSICO QUE ACOMPAÑA
AL INDIO Y AL FLACO.

Diez días atrás, Baltasar Comotto volvió a subir a un escenario junto al Indio Solari, para una nueva presentación de Porco Rex , en Tandil. Los blogs ricoteros en Internet no tardaron en dar su veredicto: "Comotto es un genio que ocupa a la perfección el lugar de Skay", "es un guitarrista fuera de serie" y, parafraseando un graffiti inglés de los años 70, "Comotto es Dios".

"Yo sólo trato de cumplir con mi función, entendiendo que el espectáculo principal pasa por el Indio -dice tímidamente el guitarrista-. Hoy pueden hablar de mí, pero mañana quizá lo hagan de Gaspar [Benegas, el otro guitarrista de la banda del Indio]."

-La ortodoxia ricotera sostiene que Solari necesitó dos guitarristas para reemplazar a Skay... ¿eso pesa a la hora de subir al escenario?

-No sé, existe cierta carga porque estás tocando con el cantante de los Redondos, pero realmente no soy de pensar si se necesitan dos o tres guitarristas. Skay es irreemplazable, tiene un sonido propio que identifica a los Redondos. Yo no me pongo en posición de reemplazo, trato de divertirme, de pasarla bien y de tocar cada vez mejor.

-¿Cómo llegaste a tocar con Solari?

-Al Indio lo conocí en la grabación de El tesoro de los inocentes . "Hola, qué tal, éstas son las canciones." Fue muy respetuoso. Después se dio que terminamos armando Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado.

-¿El encuentro con Spinetta fue muy distinto?

-Sí, fueron experiencias muy diferentes y siguen siéndolo. La energía de la música, el contexto en el cual estás tocando... Con Spinetta fue una función de base rítmica y de seguir los temas bastante con él, doblábamos mucho las violas o buscábamos sonidos diferentes. Se fue dando muy en el momento. O sea, para cada experiencia me fui desarrollando desde un lado diferente

-¿Qué creés que vieron en vos estos dos "gigantes" del rock?

-En realidad, nunca me lo pregunté. Un poco también por la situación en la cual yo caí en los momentos en los que me manejé con estas personas. Porque no se trata solamente de tocar bien o el tipo de sonido que lográs. Si bien lo musical es primordial, también hay otras cosas, existe una cuestión de vínculo con la persona o el músico con el que estás tocando. Eso, en mi caso, fue fundamental.