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Según cuenta la leyenda, cruzar el mar de los Sargazos no es
tarea fácil. Los navegantes se pierden y quedan varados entre
una especie de alga estacionaria, atascados durante meses, hasta que
su tripulación muere de hambre. La aventura suena riesgosa y
Skay, el guitarrista de la banda más convocante de la historia
del rock local, la escogió como metáfora para este crucial
momento de su vida. A través del mar de los sargazos se llama
su primer álbum solista y nada tiene que ver esto con casualidades.
"Es como ir hacia un mar después de haber pasado mucho tiempo
en el océano. Un mar embravecido, lleno de obstáculos.
Como empezar de nuevo, estar en el llano y sin la protección
de Patricio Rey."
En una noche tormentosa, el capitán Beilinson
nos invitó a navegar, tema por tema, su nuevo disco, el primero
con letras y música exclusivamente de su autoría. Y sí,
claro, también nos contó cuál será el futuro
de los Redondos (ver recuadro). Leven anclas, marineros.
"Cómo arrancar un disco es una cuestión
muy sensorial. Hay que armar todo para que tenga un desarrollo, como
un cuento", dice Skay, sentado en un sillón de su remodelada
casa de Palermo, mientras suena Gengis Khan ("un Hell Angel futurista").
El track uno de A través... comienza con un grito casi primal,
desemboca en un riff marca Beilinson y comienza a develar la respuesta
a una de las preguntas que más se hizo el pueblo ricotero: ¿qué
habrá hecho Skay con la voz?
"En general, salvo un par de excepciones, mi
voz no me gusta. Y encima, la mayoría de los temas piden esa
cosa deforme, medio futurista", asegura a manera de explicación
de por qué su voz está procesada en once de las trece
canciones. ¿Se parece al Indio? Y sí, un poco. Al menos
en este comienzo.
"Basta, basta, gritaba la turba enfurecida. Sangre,
sangre, pedía la jauría sin cesar. Dame algo, pedía
el mendigo en la esquina. Chusma, chusma, aullaba la vecina sin parar"
( Kermese ). "En esta canción la realidad que vivimos el
último tiempo se filtró más que en otras. Pero
más que nada es esa sensación de asfixia que tenemos todos.
Es inevitable, aunque no te lo propongas".
Skay cierra los ojos y se mueve en torno de una guitarra
imaginaria cuando suenan los primeros acordes de El pozo de la serpiente
. Parece que el viaje de Beilinson atraviesa toda su historia ricotera.
Hay vestigios de los Redondos de Oktubre y también de Momo Sampler
. "Me interesa la diversidad, cuando algo se torna uniforme me
aburre."
Es el turno de Alcolito y los espíritus de
la nocturnidad invaden la sala. "Es una historia que tiene años
y que cuenta las andanzas de un espíritu que se instala por la
noche en los bares". Suena a un Tom Waits argentino e incluye la
primera participación del acordeón de Sebastián
Schachtel, ex La Portuaria.
Kazoo es el único tema instrumental. "Mi
hermano dice que a partir de acá, empieza otro viaje", asegura
Skay y Poli (la mujer del guitarrista y tercer integrante fundamental
de los Redondos) agrega: "Lo que dice es que de aquí en
más, Skay se liberó de todo lo que significa haber estado
con el Indio tanto tiempo juntos. Después de Kazoo, deja de lado
ese código de palabras e ideas tan del Indio y comienza a ser
él".
Y la teoría parece tener sentido. Oda a la
sin nombre es, sin duda, el hit del álbum. Un temazo apto para
todo público que se llevará, muy probablemente, el mejor
momento de los futuros shows del guitarrista. Memorias de un perro mutante
lleva el pulso de un riff tremendo, de esos que lo consagraron a Skay
como único en lo suyo. "El mundo se está poniendo
raro", canta. "Lo más difícil en cuanto a la
composición de las letras fue vencer el miedo inicial, porque
siempre lo tuve de compañero al Indio, que ha escrito de todo
y, para mi gusto, con mucha calidad. Entonces, el desafío era
no caer en los clichés del Indio que, de alguna manera, quiera
o no, se me han pegado."
Llega Con los ojos cerrados, otro que seguramente
hará historia en las presentaciones en vivo y en el que Schachtel
hace estragos con su acordeón. El disco sigue levantando vuelo
y Síndrome del trapecista es un rock al palo con un excelente
estribillo pegadizo y, quizá, bastante autorreferencial: "Jugaste,
fichaste, reíste, lloraste, ganaste, perdiste, y ahí vas".
"Las músicas estaban desde siempre. Tenía un montón
de temas que me pesaban en la cabeza y que necesitaba sacármelos.
Muchas de estas composiciones podrían haber ido al próximo
disco de los Redondos", revela.
Astrolabio y Entre el cielo y la tierra conforman
el segmento tranqui y más emotivo del álbum. El primero,
casi recitado en sus estrofas iniciales, tiene el solo más espectacular
y épico del disco, de esos en los que Skay no puede bajar y necesita,
sí o sí, un fade out para cerrarlo (como el de Todo un
palo , ¿recuerdan?). El segundo, es un delicioso tema de amor
("una luz de luna llena en tus ojos yo vi") en el que, por
primera y única vez, se escucha la voz del guitarrista sin ningún
tipo de distorsión.
El final es con La grieta (otro rock hecho y derecho)
y Lágrimas y cenizas (una despedida para levantar los vasos y
brindar con amigos). "Sí, todo el disco es un poco bebedor",
dice y sonríe satisfecho el capitán Beilinson.
Sebastián Ramos
¿Se acabó la ricota?
Frases y verdades acerca de la situación
de la banda más convocante del rock local, según Skay
y la Negra Poli
"Lo que pasó es que terminó otro
capítulo de la historia de Patricio Rey, pero habrá otros
más. Este año sabático que nos tomamos, que pueden
ser dos o tres, no sabemos bien cuántos, tiene como finalidad
que en el momento que nos encontremos, estemos renovados, como seres
nuevos, con otras vivencias, con ganas de hacer otras cosas.""Creo
que los medios necesitan títulos espectaculares y por eso anuncian
la separación de los Redondos, que es más llamativo que
decir que paramos de tocar por un tiempo.""No tuve la obligación
de hablar con el Indio sobre mi decisión de grabar un disco porque
somos personas individuales y muy respetuosas de lo que hace cada uno.
Yo no le tengo que pedir al Indio permiso de nada y él tampoco
a mí. El año sabático significa que uno en realidad
necesita un tiempo para cambiar de piel. En el próximo momento
que nos encontremos, deberemos ser diferentes. Allí sabremos
que tenemos la bendición de Patricio Rey para encarar un nuevo
capítulo, que siempre está abierto porque hay mucho cariño,
mucho tiempo de convivencia. ¿Cómo renegar de algo tan
precioso?""Son pocas las personas de nuestra generación
que hemos aprendido a hacer y generar algo juntos. Todos aprendimos
que la vida nos enriquece y sabemos valorar eso. Lo más rico
va a ser cuando nos reencontremos, cuando tengamos esa necesidad de
vernos y le quiera mostrar mis temas al Indio para que él los
cante.""Cuando suspendimos el show de Santa Fe, poco antes
del caos de diciembre del año último, y decidimos parar
por un tiempo, las presiones cada vez eran más grandes y la única
manera de ir para adelante era si estábamos realmente hermanados
y convencidos. Si alguien estaba dudando, no se podía hacer.
Sentimos que no estábamos fuertes para lo que se veía
que podía pasar.""Mi banda es los Redondos, yo hice
los Redondos. Por eso, definitivamente creo que habrá otro capítulo,
porque con el Indio estamos condenados por la música que hacemos."
<< Comienzo de la notaSegún cuenta la leyenda, cruzar el
mar de los Sargazos no es tarea fácil. Los navegantes se pierden
y quedan varados entre una especie de alga estacionaria, atascados durante
meses, hasta que su tripulación muere de hambre. La aventura
suena riesgosa y Skay, el guitarrista de la banda más convocante
de la historia del rock local, la escogió como metáfora
para este crucial momento de su vida. A través del mar de los
sargazos se llama su primer álbum solista y nada tiene que ver
esto con casualidades. "Es como ir hacia un mar después
de haber pasado mucho tiempo en el océano. Un mar embravecido,
lleno de obstáculos. Como empezar de nuevo, estar en el llano
y sin la protección de Patricio Rey."

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