Ir a la Página de InicioIr a la Página de Inicio

Redonditos de Ricota
Somos lo más genuino

Por Germán Arrascaeta Ilustración de Juan José Delfini


Diario La Voz del Interior
Domingo 22 de Julio de 2001

El grupo Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota se presentará por segunda vez en Córdoba el 4 de agosto. No se trata de un concierto más. La máxima productora independiente del rock nacional movilizará a miles de personas. Será la presentación oficial en el país de Momo Sampler, el 11° disco de la banda.

No es raro que cada recital de los Redondos sea precedido por una marea de especulaciones. Como casi nunca hablan con la prensa, lo que callan suele traducirse al confuso idioma del chisme, el rumor y la leyenda.

La Voz del Interior tuvo la oportunidad de dialogar de manera exclusiva con los cerebros de la banda, y comprobar en directo cuánto de verdad y de mentira hay en lo que se escribe y se dice sobre ellos. No fue fácil. Hubo que aceptar algunas condiciones, como que no se tomaran fotos. El resultado: un diálogo que dura más de dos horas.

Mundo redondo

Todo comienza el martes por la noche, en la casona de Palermo Viejo, donde residen Carmen “Poli” Castro (manager, encargada del montaje del show) y Eduardo “Skay” Beilinson (guitarrista).

Falta Carlos “Indio” Solari (cantante y letrista), que llega minutos después, sin sus habituales gafas negras y con la indignación a flor de piel. Dice que acaba de ver una cola de desocupados en la calle, y aunque Skay le aclara que son devotos de San Cayetano, el “Indio” sigue caliente.

No para de despotricar: “Hay cierta obscenidad en estar tomando un buen vino y, de repente, mirás el noticiero, ves lo que pasa y se te pianta un lagrimón. A mí, me da bastante impotencia... La propia cultura rock no es lo que era, no tiene la significación que antes tenía”.

—De todos modos, ¿Los Redondos mantienen intacta su influencia social?

—La cultura rock determina actitudes a nivel estético y posee cierta inercia. Pero no tiene el poder, ni es un agente de cambio. Uno que ha vivido esta cultura, nota que hay otra manera de vivir la vida. Tal vez sea posible influenciar a través de una canción, pero es muy relativo. No hay una cohesión, no hay militancia. Se acabó la aventura de la curiosidad, de no dejarse avasallar. Hoy, está todo muy atomizado. Esa misma diversidad es lo que hace impracticable todos los planteos políticos y sociales de las izquierdas.

–¿Hay alternativas?

–Fijate lo que pasa en este momento. Cuando el Estado es reemplazado por los mercados, no podés hacer una revolución y bajar a degollar a la Casa Blanca o a la Casa Rosada. Porque hay un tipo, “Chupete” de la Rúa, que dice: “Yo sólo trabajo acá, hago lo que puedo”. No hay muchas posibilidades en el mundo: o sos Cuba o parte de la globalización”.

–¿Cuáles son las consecuencias en la vida diaria?

–Todo esto se vive con cierta impotencia, preocupación. La pugna que hay en este momento no tiene la homogeneidad de una batalla ideológica. Estalla en el pibe que se afana la recaudación de un taxi, se escapa y lo matan; o el que toma rehenes. Ya no hay una multitud bajando a la Casa Rosada con máuseres, ni una ideología que avale esa actitud.

–Antes dijo que era obsceno disfrutar los placeres de la vida ante tanta miseria. ¿Por qué?

–Uno es bohemio y burgués. No me formé en la austeridad. Cuando no tenía dinero, no pagaba mis cuentas para comprarme un buen vino. Eso hace que, en el momento en que las cosas te van bien, te tomás un buen vino o un buen whisky. En circunstancias como las actuales, lo padezco. Hay como un fuera de escena de los actos de uno, porque la mayoría de la gente mira el paquete de fideos para ver si es más baratito...

–No todo el mundo se sensibiliza por esa situación...

–Hay gente, por supuesto, que no le importa un carajo, pero si uno tiene una pobre sensibilidad nomás, se te hace difícil disfrutar de la vida.

El éxito y sus facturas

Ese cruce entre un pasado bohemio y un presente voluptuoso da pie a un debate arduo. Muchos acusan a Los Redondos de sostener una estética de la marginalidad desde el bienestar.

–¿Todavía les pasan factura por ser exitosos?

–Esto se trata de soportar presiones, todo el tiempo. Incluso, en lugares donde hay gente que debería estar informada, se habla al pedo. Este verano, en el programa de Pergolini, pero sin él, los muchachos del reemplazo estaban hablando de... ¿cómo se llama ese pibe de River que se fue a Europa?

–Aimar

–Sí, de Aimar. Comentaban que el pibe no da reportajes. De pronto, uno dice: “Me hace acordar a los Redonditos, que dan notas sólo cuando les conviene”. Eso es así. No damos reportajes fuera del anuncio de lo que estamos por hacer, sea tocar o grabar un álbum. No tenemos otra cosa que decir. Más allá de que puedo hacerlo en las canciones y en actitudes que he mantenido a través del tiempo.